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Posthumanidad: ¿Solo un sueño? Mayo 25, 2007

Posted by Alejandro in General.
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1. El escenario: La Inteligencia Artificial.

Durante los primeros años la Inteligencia Artificial (IA) se fundamento en el desarrollo de programas que fueran capaces de realizar actividades propias de la mente humana, tales como demostrar teoremas, jugar a las damas, al ajedrez, darle soluciones a problemas poco estructurados basados en la heurística o en campos donde se requería de conocimientos, los sistemas expertos. Esta vía para lograr una inteligencia no humana, para muchos era demasiado lenta y no cumplía con las expectativas. Muchas esperaban haber creado una inteligencia no humana en los 80s. Se puede decir que a finales de los 80s y principio de los 90s muchos investigadores comenzaron a desesperarse y no fueron pocos los que abandonaron sus laboratorios por líneas de trabajo más prometedoras.

Sentimiento de fracaso que invadió tanto a la IA débil como a la IA fuerte. Para la débil cuyo objetivo era crear sistemas informáticos que realizasen actividades que requerían de inteligencia tales como los sistemas expertos, en los cuales se cifraron grandes esperanzas tanto investigativas como comerciales, se esperaba que el mercado estuviera abarrotado de sistemas expertos, incluso los metódicos japoneses, para no ser menos, se lanzaron en su famoso proyecto de 5ta. Generación que también quedo como otro intento más. Por su parte la fuerte cuyo propósito es reproducir en la maquina la extensa variedad, sutileza y profundidad de la inteligencia humana, no logro cumplir con sus metas de en menos de 20 años haber reproducido la mente humana y estaban atascados en modelos muy elementales de la inteligencia, como el mundo de bloques y en sistemas cerrados que eran incapaces de mostrar iniciativa o fallaban estrepitosamente ante cualquier problema que requiriera de sentido común.

2. Nuevos actores: Vingen y Kurzweil

Comenzaremos con el norteamericano Vernor Vingen, quien vaticina que la creación de entidades con inteligencia mayor que la humana será una realidad, antes del 2030. Este autor le da más importancia al hardware de la computadora que a sus programas y se concentra en la creación de máquinas inteligentes independientes de sí emulan la mente humana Y afirma, que existen otros caminos diferentes a la IA para llegar a la superhumanidad a la cual él le llama amplificación de la inteligencia, la misma se esta sucediendo de una forma natural, cada vez que se mejora nuestra capacidad para acceder a la información y para comunicarnos. Esto nos lleva a la conclusión de una inteligencia “emergente” que podrá surgir de un momento a otro.

Por otra parte, Vingen, considera que el poder y la influencia de Internet están siendo muy poco considerada: “La total anarquía de la red mundial es una evidencia de su potencial. A medida que crecen la conectividad, el ancho de banda, el tamaño de la capacidad de archivo y la velocidad de proceso (su habilidad para comunicarse en anchos de banda variables, incluyendo algunos mucho más elevados que la voz o los mensajes escritos). ¿Qué pasará cuando partes de un ego pueden ser copiadas y unidas a otras, cuando la autoconciencia puede aumentar o disminuir para aproximarse a la naturaleza del problema bajo consideración? Es algo parecido a una biosfera recapitulada como un procesador de datos, pero un millón de veces más rápida y con millones de humanos como agentes inteligentes (Nosotros mismos)”.

Vingen también propone una inteligencia superhumana fuerte, la cual podría parecerse a una Sociedad de la Mente (idea de Minsky) con varios componentes muy calificados, donde algunos de esos “equivalentes humanos” podrían ser usados nada más que para procesamiento digital de señales. Y agrega: “para aquellos que no hayan cambiado (los que decidan seguir siendo humanos) el logro será un trato benigno, quizás dándoles la apariencia de ser los dueños de unos semidioses esclavos (las máquinas superinteligentes)”.

El reduccionismo siempre estará en la mente de todo científico y Ray Kurzweil toma la idea de la ingeniería inversa y la aplica a los procesos de la mente. Y dice: Un ordenador es más rápido que el cerebro humano en algunas cosas, pero lo difícil es que tenga la riqueza, sutileza y profundidad de nuestro pensamiento. Para lograrlo será clave el software de la inteligencia, basado en la ingeniería inversa, que copia el funcionamiento del cerebro humano. Nuestros circuitos cerebrales son tridimensionales y se basan en unas complejísimas conexiones. Escaneando el cerebro podremos crear una réplica, y usando circuitos artificiales tridimensionales de nanotubos (tubos microscópicos) podremos imitar su funcionamiento y crear una inteligencia artificial avanzada. El profesor norteamericano Andreas Nowatzyk ya trabaja en un proyecto para copiar el cerebro de un ratón. Es un primer paso para lo que vendrá luego.

Al igual que Vingen no ve limites al desarrollo tecnológico el cual absorbe a todas las actividades humanas. Y apuesta por una evolución tecnológica que rompa con la lenta evolución biológica. Y afirma que muchos científicos tienen una perspectiva lineal y ven el futuro como un calco retocado del pasado. Eso es un error. Estamos en una fase de crecimiento exponencial en la que confluyen la informática, la biotecnología, la física cuántica, la nanotecnología… Este siglo será equivalente a 20.000 años de desarrollo lineal.

Entre sus numerosas predicciones se encuentran escanear el cerebro para luego instalarlo en otro medio no biológico, así como lograr la inmersión total virtual. Y cree que los entornos de realidad virtual integrarán todos los sentidos y a la vez serán capaces de mejorar la inteligencia; se podrá pensar más rápido, tener pensamientos más complejos y tele cargar el conocimiento, y sueña con que estos entornos de realidad virtual entre el 2030 y el 2040 compitan con los entornos reales.

3. Que piensa el padre de la Inteligencia Artificial
Minsky quien fuera uno de los fundadores de la IA, junto a John McCarthy y líder de los “zarrapastrosos” junto a Schank (así se les llamaba a los investigadores que defendían la represetanción semántica en contraposición a los “pulcros” que abogaban por una representación lógica) desde donde defendía la idea de una IA lo mas cerca posible al pensamiento humano y se oponía al formulismo frío de la lógica, resulte ser ahora uno de los paladines de la sustitución del hombre por las máquinas.

Minsky quien no puede ocultar su decepción con la inteligencia artificial dice: “La IA está en un estado risible, debido a que podemos hacer que las máquinas hagan el tipo de cosas que hace un “experto”, pero aún no podemos lograr que hagan la mayor parte de las cosas que puede hacer un niño de 4 años. Aunque reconoce que la IA se atasco, anuncia que esta solo se ha detenido por un momento. Y dice: Hacia 1980 el progreso se detuvo en cierta forma y la gente se dispersó en otras direcciones para tratar de encontrar alguna vía de volver.

Minsky ya en su vejez, parece darle más importancia a la inmortalidad que al propio sentido ético de lo que propone, de ahí que diga: “Hasta ahora hemos tendido a vernos como producto final de la evolución, pero la evolución no ha cesado. La verdad es que ahora estamos evolucionando más rápidamente aunque por el lento procedimiento darwinista. Ya es hora de que empecemos a pensar en nuestras nuevas identidades, que están aflorando. Podemos comenzar a diseñar sistemas fundados en un tipo ingenioso de selección innatural, capaces de sacar partido de características adquiridas”. Y agrega: “Estamos en una era primitiva, en la cual las máquinas no tienen perspectiva del futuro, ni “valores familiares básicos”. Y sí, tengo que insistir que esta ciencia llevará a la extensión de nuestro lastimoso tiempo de vida”.

Con respecto al sentido ético de sus ideas, afirma que es tan malo que si insiste en él va a ser peor. Y propone, no sin razón, que la ética debe venir de gente que sepa de eso. Y agrega: No creo que sea bueno pedirle a los científicos que entiendan las consecuencias de su trabajo, porque no pueden. Y los justifica diciendo: Pasan todo su tiempo pensando en su trabajo, así que no piensan en la ética o en las consecuencias.
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Y concluyo con un párrafo de mi ensayo “¿Posthumanismo o Posthumanidad?” Publicado por la editorial Ciencias Sociales en 1996: En el futuro surgirán nuevas tendencias basadas en la cooperación de todas las inteligencias (nadie sabe cuantas ni como serán), y surgirán nuevas profesiones que tendrán que ver con las inteligencias no humanas, y sobre todo, creo, se intensificarán los estudios sobre la inteligencia humana: psicología, neurofisiología, antropología, sociología, parasicología y otras. Es totalmente racional pensar que el hombre ante la superinteligencia de las máquinas trate de comprender su propia humanidad y sienta mas que nunca la necesidad de conocer su propio cerebro (lo irracional sería que el hombre se dedicara a adorar a las máquinas como dioses). Las máquinas a su vez le servirán al hombre como impulsoras de nuevas fuerzas creativas, este al no tener que dedicarse a las actividades rutinarias… más tiempo para darle un uso más eficiente a su cerebro, o será el hombre tan torpe que en lugar de perfeccionar su sistema educativo buscando ser cada vez mas creativo, se aferre como única solución a la perfección de las máquinas, cuando en realidad ambos pueden ser mejores y ambos tanto las máquinas como los humanos dependen de la capacidad del individuo como ser social.

Crisis de la ciencia Mayo 2, 2007

Posted by Alejandro in General.
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La razón instrumental:
La ciencia cambio la mentalidad del mundo y se paso de un dogmatismo religioso dominado por la escolástica, a un dogmatismo de la razón dominado por la ilustración. Nadie puede negar el papel de la ciencia en su lucha contra el oscurantismo cuando todo lo desconocido era producto de los deseos de un Dios y no necesitaba ninguna explicación, Bastaba aceptarlo como un hecho divino. La ciencia nos enseño a buscar la verdad a utilizar nuestro raciocinio para descubrirla. El problema radica en que ahora no aceptamos nada que no tenga una explicación razonable y nos negamos a aceptar cualquier fenómeno incomprensible. Quizás tengamos que reconocer que algunos hechos son realmente “divinos” o que para la comprensión del mundo necesitamos utilizar algo más que el raciocinio.

Son muchos los científicos que ven en la innovación tecnológica el motor del cambio social y ven al hombre como una tabla rasa, mientras la ciencia es vista como una fuerza “mistica” que trasciende al individuo. Este debe someterse a los “ideales” científicos. La grandeza está en la transformación que produce la ciencia, el individuo no puede hacer nada, él sólo juega su papel dentro de ese orden. La ciencia avanza de forma ciega hacia el desarrollo y progresa sin detenerse, donde cada descubrimiento es una arma de doble filo. Es necesario buscar la reacción directa del hombre, de sus necesidades y anhelos con las teorías, con las leyes que el mismo crea. La creación no puede ser separada del hombre y convertirla en un ídolo al que hay que adorar, porque sólo el hombre le da aliento y validez a sus teorías. Por otra parte, la mayoria de los científicos se han dedicado al “dominio” de la naturaleza y no se han preocupado por advertir sobre las consecuencias del uso de sus descubrimientos ni de buscar un acercamiento con filosofos, sociologos, antropologos, etc., con el fin de minimizar los riesgos del mal uso de la ciencia y la tecnica, y sobre todo, en luchar por alcanzar una sociedad más humana.

Hay quienes pasan de un extremo a otro y culpan al desarrollo científico técnico, no es la ciencia la que deshumaniza al hombre, sino las propias bases sobre la que se sustenta la sociedad. Cuya evolución ha estado matizada por la imposición de la fuerza y el dominio sobre los más débiles y desamparados a traves de sociedades: esclavistas, feudalistas, capitalistas, etc. Si la evolución de la sociedad hubiese sido humanista, no hubiesen acabado con los nativos en casi todas las partes del planeta sino que en su lugar, se hubiese sostenido sobre la base de la cooperación y la mezcla paulatina de razas y no en la aniquilacíon o expulsión de sus tierras en aras de la civilización. Y es que durante años hemos utilizado la palabra “conquistar” (conquistas científicas, etc.) en lugar de “interactuar”. Históricamente solo ha existido una relación de dominio. Hoy se pretende el dominio de la computación y a través de esta simular los procesos sociales, predecir los sucesos e incluso manipular a la sociedad de acuerdo a los intereses de los gobernantes (reduccionismo informático); en cambio, se olvidan del individuo: las estadísticas solo recoge hombres promedio. Y, mientras la ciencia se vea como una forma de poder; será, siempre, a la par que beneficiosa; perjudicial.

En nuestros días los científicos sólo aspiran a agregar, en el lenguaje apropiado, alguna idea al enorme aparato de teorías de una rama de la ciencia. Se persigue más la novedad que la originalidad. Casi siempre trabajan sobre las formulaciones de otros científicos y se trata de hallar una nueva fórmula o una nueva variable que amplíe ese mundo poblado de axiomas. De la habilidad con se cuente para manipular esas expresiones que conforma la sintaxis del lenguaje de ese ciencia, dependerá el éxito. En cambio deben pasar años de estudio, no sólo, para dominar el contenido sino también la forma de expresar ese contenido; si quieren que su trabajo sea aceptado. Se han vuelto “profesionales” de la ciencia y producto de la competencia no hacen vida familiar, y se vuelven cada vez menos humanos, al igual que los grandes empresarios, los científicos compiten por adelantarsele a otro, en presentar una formula y es una lucha tan desesperada como la que llevan entre si las empresas en su lucha por el mercado.

Los genios. Cuando se habla de genio hay que pensar en los creadores “naturales”, los dotados por la naturaleza. Los genios no necesitan pasarse toda su vida estudiando las ideas de otros para apropiarse de su contenido, ya que sus ideas nacen desde adentro (en el subconsciente) y esta puede surgir en cualquier lugar: en una actividad recreativa.

Los genios captan la esencia fenomenológica del campo al cual se aplican. Ellos ven el fenómeno (objeto) en toda su manifestación; son los que, por el momento, logran la visión más completa, y casi nunca necesitan ceñirse a un lenguaje externo, ellos tienen ojos para verlo por si mismo; mientras los demás sólo perciben una dimensión de él o un ángulo, el genio lo ve en “casi todas” sus dimensiones y perspectivas, y es mas, lo puede experimentar y sentir dentro de si. Einstein se imaginaba que podía agarrarse a un rayo de luz.

En toda actividad creativa surge un genio que cambia el lenguaje y luego otros tienen, despues, que formalizarlo. Y este nuevo lenguaje se convierte en un dogma hasta que surge otro nuevo genio. Por ejemplo, para Capablanca un genio dentro del ajedrez el ajedrez era su lenguaje materno, en sus partidas ya habían elementos del futuro ajedrez hipermoderno los cuales eran producto, en primer lugar, de las necesidades de la posición y en segundo lugar, por la asimilación de las leyes vigentes. Las leyes nacian de la armonía con su mentalidad y en correspondencia con las reglas del ajedrez.

Verdad absoluta y relativa:
Si leyeramos con atención las conceptos de los filósofos, es posible que nos de la impresión de que ya lo leímos antes en alguna poesía o en alguna narración o en algún libro de psicología; sólo que fue dicho en otro contexto y posiblemente con otros fines. Es como si la verdad fuese un fenómeno absoluto del cual solo percibimos una parte de ella y la aplicamos a casos relativos nuestros contexto del saber y somos tan necios que creemos poseer la verdad absoluta y pretendemos encerrarla en nuestro contexto y la revestimos con un lenguaje lo más esotérico posible tal como hacían los brujos del pasado. Pero lo peor, es que le cerramos las puertas a los que tienen ojos para ver esa verdad desde otro ángulo y quizás de una manera mas natural y amplia, le tememos a aquellos que pueden ver la luz de la verdad sin cegarse, en cambio seguimos dándole palmaditas en el hombre al que no sale de la biblioteca buscado en las sagradas escrituras las interpretaciones dada por otros científicos.

Los científicos viven enajenados, obsesionados con el ansia de saber más y más, con aprender cada vez más rápido los textos. Ya que su fuerza radica en la velocidad con que aprendan, en la rapidez con que asimilen las teorías de otros. Esta ansia de competencia los puede llevar a una terrible decepción y lo peor a vivir siempre volcados hacia afuera (en el tercer mundo de los textos), hasta llegar a verse a si mismos como un objeto más o como un combinador de textos. Viven tan obsesionados con el lenguaje y con no salirse de su contexto donde se sienten seguros que pierden su iniciativa y su propia esencia humana, por eso no es de extrañar que aliente deseos de convertirse en una máquina, y con ello dejar de sufrir ese sentimiento de no pertenencia, de quien no satisface sus deseos más profundos. Ser una máquina, tener una capacidad de memoria ilimitada en la que quepan todos los textos que tiene que aprenderse: si pudieran almacenar toda la información en un disco duro o en un CD ROM, si pudieran acceder a los libros de forma directa. Sin dudas, ser una máquina sería lo ideal para muchos, para los que los sentimiento, son un estorbo. Ser una máquina, no tener que perder el tiempo en nimiedades: conversar con un amigo, repasarle a los hijos, contemplar a la vecina en short. Si uno fuera una máquina, tendría todo el tiempo del mundo, podría agregarse más y más chips al cerebro, insertarse más tarjetas de memoria, conectarse a más periféricos e incluso podría renovarse cada cierto tiempo, no envejecer, no morir…

Y así, llegaríamos al climax de la ilustración, al triunfo del racionalismo, donde la razón, no importa cuan humana pueda ser, alcance su máximo explendor. En esta época convulsa donde algunos quieren retornar al espiritualismo religioso o a la negación de toda ideología, época de crisis y en la que los baluartes sagrados de la razón se desmoronan. Los nuevos racionalistas sueñan con salvar a la razón de esta debacle y colocarla en un lugar seguro: ¡las maquinas! Las ciencias cognoscitivas, con su metáfora de la inteligencia artificial, son la gran esperanza del racionalismo actual, de ahí su importancia como ideología.